1. Una landing page que convierte
Tu sitio web actual puede ser perfectamente válido para mostrar tu empresa, pero para Google Ads necesitas una página específica diseñada para convertir. Debe tener:
- Un titular claro que responda a la búsqueda del usuario
- Propuesta de valor en los primeros 3 segundos
- Un formulario o botón de acción visible sin hacer scroll
- Velocidad de carga menor a 3 segundos (verifica con PageSpeed Insights)
- Versión móvil impecable (más del 70% del tráfico es desde celular)
2. Seguimiento de conversiones configurado
Sin esto, estás volando a ciegas. Antes de activar una campaña, debes poder medir qué acciones toman los usuarios que llegan de tus anuncios. Configura al menos:
- Formularios enviados (página de "Gracias" como conversión)
- Clics a WhatsApp o llamadas telefónicas
- Compras si tienes e-commerce
Se configura via Google Tag Manager o el código de conversión de Google Ads. Si no sabes cómo, es el primer paso a resolver.
3. Presupuesto realista por al menos 3 meses
Google Ads necesita tiempo para aprender. El algoritmo usa tus primeras conversiones para encontrar más personas similares. Si paras la campaña al mes por no ver resultados inmediatos, no le diste suficiente tiempo.
Comprométete con el presupuesto durante 90 días mínimo antes de evaluar si seguir o no.
4. Conocer a tu cliente ideal
¿Qué palabras busca en Google? ¿En qué ciudad o región? ¿A qué hora del día? ¿Desde qué dispositivo? Cuanto más específico seas al configurar la segmentación, menos presupuesto desperdiciarás en clics irrelevantes.
5. Una cuenta de Google Ads a tu nombre
Nunca permitas que una agencia cree la cuenta a nombre de ellos. Tu cuenta, con tu correo, con acceso de administrador para ti. La agencia puede tener acceso de gestión, pero la titularidad siempre debe ser tuya.
⚠️ Punto crítico: Si cambias de agencia, debes poder llevarte tus campañas, tu historial y tus datos de conversión. Sin eso, empiezas de cero cada vez.
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